viernes, 12 de diciembre de 2008

EL QUIJOTE y las ventas.


Recreación de una venta de la época - fruto de mi Dulcinea

Grupo de lectura del Quijote


En el capítulo XXXI.... como está el patio!!! El encuentro no puede ser menos afortunado, una puesta en entredicho... o choque de visiones particulares: la dulzura, la belleza, la femineidad con que nuestro Quijote imagina a su amada y la visión real que Sancho tiene, fruto de la mentira. provocada Un poco de lucidez al caer nuestro protagonista en lo raudo y veloz que Sancho ha sido en la ida y venida de dar los encargos...y una vuelta atrás en la historia con la aparición de Andrés "el apaleado"....

Me llama ahora, y me llamaron siempre la atención las ventas... no sé por otras zonas de la península, pero por Sanlúcar las hay... y bastantes. Entendidas hoy como lugares de concurrencia, de tertulia gastronómica y de rancho casero y barato... aunque he de reconocer que aunque siguen siendo como cuento... lo de barato se ha perdido... ¡ todo tiene su precio !.

Hoy me decanto por escribir sobre La Venta como lugar de encuentro, como espacio dramático, como escenario en el que Miguel de Cervantes presenta personajes, hace que se conozcan, e intercala episodios y aventuras.

Cuando de estudiante escuchaba hablar de las ventas, me imaginaba todo un escenario teatral donde se intercalaban pequeños retazos de obras... y la verdad es que no lo puedo explicar.
En la época que tratamos las ventas estaban situadas en caminos importantes para dar alojamiento a viajantes, comerciantes y arrieros. Solían tener dos plantas abiertas sobre un gran patio o corral, en el que estaban las zonas de pesebres, pozo y abrevadero. En la planta baja se situaban la cocina y los comedores y en algunas en la parte de arriba solía haber una zona de dormitorio.

Por lo que se sabe que no es poco, y como dato anecdótico, constituyeron los primeros "hoteles" de carretera y podían dar servicios de alojamiento, cuadra, comida y postas (mensajería- correo)... Es curioso Felipe II tuviese que autorizar a los venteros - posaderos para que pudiesen vender comida y bebida a los viajeros que por allí pasaban.


Como recuerdo de la época, aún quedan en pie algunas como:


- Venta de don Quijote - Puerto lápice

Es cortito...como el tiempo que tengo en estas fechas

19 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

La recreación de la venta fruto de la imaginación de tu Dulcinea... ¡HE RECONOCIDO EL DIBUJO DE INÉS! Magnífico. PRECIOSO. Es que es un dibujo perfecto de una venta de la época. En Formentera tenemos una "Fonda" de mucha señera la "Fonda Pepe" en San Fernando dónde recalaron grandes personajes del siglo XX como Onassis y Maria Callas. Precioso dibujo de mi querida y admirada Inés y post de mi querido y admirado su papi Tucci. Besotes,M.

Alatriste dijo...

La artista vuelve a la acción XD.

Coincido totalmente con lo de las ventas, uno se sumerge de lleno en el siglo XVII cuando entra en una; con respecto a los precios...ya sabemos lo que pasa con estas cosas lo "retro" es caro.

Saludos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

En efecto, nos hacía falta una entrada sobre las ventas. Aunque direon lugar a muchos chistes, quejas y literaturas..., las ventas suponían un avance en los viajes: lugar de refugio y hospedaje. Y lugar de encuentro, como bien has visto. A Cervantes le van a dar mucho juego: desde el acto en el que don Quijote es armado caballero hasta los capítulos que vienen estas próximas semanas. Sin las ventas, no hubiera sido verosímil estos encuentros.
El dibujo de tu Dulcinea, muy bueno.

DianNa_ dijo...

Que bueno el dibujo!! genial :) a ver si puede una darse unas vacaciones en una de esas ventas...

Besos y buen fin de semana

jg riobò dijo...

Ahora las ventas dejan paso a las gasolineras donde te sirves tu mismo y la cama con el sonido de fondo de la autopista.

Cornelivs dijo...

Las ventas, los hoteles-posadas de la época...que para D. Quijote simpre eran Castillos con puente levadizo y foso.

Siempre (no se si inducido por el Quijote) he concebido a las ventas del XVI como lugares misteriosos, casi mitologicos...

Buen post. Y muy bueno el dibujo.

Un abrazo.

lys dijo...

Las ventas siguen siendo lugares de encuentro, eso si, encuentros domingueros. por la sierra de las nieves todavía quedan algunas con encanto, y en Carratraca hay una que tiene 150 años, conserva una pequeña parte que dicen es original. No es de los tiempos de Cervantes pero me gusta mucho.

Un saludo para Dulcinea la artista.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Se parecen Merche... de tal palo tal astilla...pero ahora es el palo el que dibuja...mi Dulcinea...

Demasiado caro Alatriste pero merce la pena... en serio.

Pedro si las ventas ni hubiesen existido muchos de los episodios de nuestra historia no se hubiesen producido...gracias

Dianna unas vacaciones??? mejor una cenita y ligerita...que nos clavan...

jg riobò la verdad es así...pero es que las autopistas han escogido los mejores caminos...

Cornelivs, paisano...esa es la misma sensación que he tenido siempre... son acogedoras..

lys es verdad... emanan historia y buena cocina...

saludos y buen fin de semana

Merche Pallarés dijo...

Pues fantástico el dibujo pero se ve que Inés y tu Dulcinea tienen el mismo estilo... como tu dices de tal palo tal astilla. Besotes, M.

Nerina Thomas dijo...

Muy buen dibujo y muy lindo tu blog. Volveré amigo. un placer

Antonio Aguilera dijo...

Pues Sancho, amigo Manolo, NO QUIERE NI VERLA jajaja. No se le olvida el manteo que le dieron.

Incluso cuando se encuentra a las puertas de ella con el cura y el barbero, les dice que entren
ellos al Rucio para darle una cuartilla de cebada, y a èl que le saquen un bocata de chorizo a la calle; que la venta no le simpatiza.

Por mis terrenos subbèticos cordobeses habìa antaño muchas ventas: La de la Alegrìa, La venta del nabo, La venta la mosca etc etc.
La Venta de la Alegrìa me da que pensar que podìa tener varias Mari Tornes "modernas" dentro, jajaja.

Un abrazo amigo

Aldabra dijo...

¿no se te cae la baba con esa Dulcinea que tienes que hizo para tu blog un precioso dibujo?...

me encantan los alojamientos rurales, siempre que puedo me escapo a alguno.

biquiños,

Calle Quimera dijo...

Cervantes conoció bien las ventas, fueron muchos sus viajes por Andalucía y La Mancha... Las recrea maravillosamente, y hace de ellas elemento estructural en la primera parte del Quijote. En ellas podía pasar de todo, confluían gentes de la más diversa condición, así que era un buen escenario para desplegar el conjunto de grandezas y miserias humana que en ellas se desvelan antes nuestros ojos.

besos.

Goathemala dijo...

Debo ser un sibarita, amigo, conozco las dos. O eso o todo lo que rodea al Quijote me atrae. Me gustó ese enfoque ventero.

Saludos.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

Merche: aqui el que hace los gatos cuadrados soy yo....

Nerina: vuelve cuando quieras..

Antonio: lo de la alegría me suena a "puticlú".. otro tipo de Ventas contra venta.. en fin Sancho es que salió trasquilado... los malos recuerdos le hacen comer comida fria...

Aldabra: siempre amiga...como el primer día...

Calle Quimera: a Cervantes debemos que todas esas "postas " de carretera...conserven el olor añejo de lo casero..

Goathemala: tu lo que eres es un sibarita de la buena cocina...

saludos

fernando dijo...

La venta ocupa un lugar preferente en El Quijote. Varias aventuras acontecen en ellas. Eran como los hoteles del siglo XXI. Me gustaría visitar las que pones al final en El Toboso y Puerto Lápice.

un abrazo.

Malena dijo...

Pues para ser cortito, tiene enjundia, Manuel. Las ventas de aquella época tenían que tener su encanto aparte de suciedad, no nos engañemos, pero me resultan pintorescas y nada que ver con las que vemos ahora.¡Me gusta el post, mucho!

Dulcinea es tu hija Inés?

Un beso, Manuel y suerte con los informes del "cole". :)

Bonsaimusic. dijo...

Menudo ambientazo se tenía que respirar en ese tipo de establecimientos hoteleros. Por ello cada época tiene su encanto aunque a algunos les cueste asumir que para hablar hay que recordar.

Te mandamos besos navideños congelaitos de frío.

El antifaz dijo...

Oye... en la venta de Puerto Lápice ponen unas migas del pastor, un queso frito y unos huevos porretas que se te va la olla; pero pagando, que yo no soy ningún personaje de novela, y si lo fuera, ya sabes: me echarían a patadas de allí.
Un abrazo.