viernes, 3 de octubre de 2008

EL QUIJOTE y los barberos

Grupo de lectura de "El Quijote"

Sin duda alguna, el que no ha leído el Quijote sí que tiene una idea de lo que en él se relata, si no de su contenido, si de sus tópicos y símbolos. Si nombras a Don Quijote a la mente te viene personaje de extrema delgadez, locura, novelas de caballerías, molinos, gigantes, La Mancha, Sancho Panza… y seguro que el Yelmo, es decir el “casco” de Don Quijote… que don Miguel representó con la bacía de un barbero.
En su locura Don Quijote, ya hace mención al Yelmo de Mambrino en la aventura del vizcaíno, (luego lo hará más adelante, como he comprobado por curiosidad, seguramente una técnica de Don Alonso para que volvamos hacia atrás o hacia adelante para comprobar lo dicho) y ahora lo visualiza en la cabeza del pobre barbero. Su interés estriba en que el tenerlo o ganarlo haría invulnerable al poseedor. PARA SABER MÁS


De todas formas, tras hacer un poco de historia sobre el Yelmo, quisiera resaltar la figura del “barbero viajero” como el del capítulo que ahora comentamos, personaje que en esta época tuvo gran importancia y reconocimiento, No hay que ir muy lejos para encontrar un ejemplo Rodrigo de Cervantes, padre de nuestro homenajeado escritor, ha sido “catalogado” en muchos escritos como cirujano; pero seguramente no como hoy lo conocemos, como mucho sería practicante. Hablar de cirujano en este período equivalía a decir barbero y sacamuelas.


Decir que los conocimientos sobre cirugía eran prácticamente nulos, de todas formas se desarrolló a pesar de que “los cirujanos” no tenían ni idea ni medios para llevarla a cabo…ni para controlar hemorragias y dolores desmesurados y menos para luchar contra las infecciones. Seguían practicando técnicas de provenientes esencialmente de la antigüedad.


Al finalizar la Edad Media y hasta bien entrado el Renacimiento, los enfermos tenían cuatro medios para paliar sus males:


a). Acudir al médico de “universidad”, que por cierto había tenido que renunciar a practicar la cirugía “so pena” de buscarse problemas con la Inquisición. Y que como mucho hacía pronósticos más que diagnósticos.


b). Visitar al cirujano – barbero (nuestro actor secundario) que como mucho había escuchado la palabra universidad, pero eso sí, había aprendido de otro barbero –cirujano – sacamuelas más experimentado.


c). Ir al curandero charlatán, mago, embaucador, golfo y sinvergüenza, que de pueblo en pueblo vendía potingues, ungüentos, talismanes, fetiches y amuletos; en algunas ocasiones sacaba muelas e incluso hacía flebotomías, ¡casi ná!... en la mayoría de los casos con resultados terribles.


d). O encomendarse a la santa o santa del lugar y esperar un milagro que solucionase sus males.


Pienso que me quedó algo extenso, pero debía ser así, porque no hubiese tenido mucho sentido... prometo abreviar en lo sucesivo

17 comentarios:

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ay, así iban sin muelas...

fernando dijo...

o sea mejor no ponerse malo en aquella época ....

un abrazo.

LUISA M. dijo...

Muy interesante esta explicación sobre los antiguos barberos y sacamuelas a partir de la bacía que don Quijote confundió con el yelmo de Mambrino.
Desde luego, tenían mérito los que desempeñaban este oficio con los conocimientos y recursos de la época... Claro, que no estaría de más que antes de ponerse en sus manos el enfermo se encomendara también a los santos... por si acaso.
Un abrazo.

Milagros Sánchez dijo...

¡Pobrecillos los que tenían que pasar por las manos de aquellos barberos!
Un texto muy didáctico y ameno, gracias por compartirlo!
Te mandamos nuestros saludos y besos multicolores. Buen finde!!!

jg riobò dijo...

Seguro que eran personajes más humanos que los médicos endiosados de hoy.

manuel-tuccitano dijo...

pedro: tuvo que ser terrible....

fernando: o encomendarse alos santos...

Luisa M: esta es el resultado de nuestra aventura cervantina de los jueves...voy entendiendo la devoción en la antigüedad...

milagros: intento hacer algo diferente...pero en mi interior estalla la pasión de la docencia y lo didáctico...gracias compañera

jg riobó: y más bestias....

Saludos y buen fin de semana...

Merche Pallarés dijo...

Muy bonita la foto, Tucci, y tu post. Qué horror debió ser estar enfermo en aquellos años... yo creo que hubiera rezado a todos los santos/as habidos y por haber... Besotes, M.

Antònia P. dijo...

Este verano he leído un libro que me prestó mi hija: El médico. Cuenta la historia de un médico en el siglo XI, creo que pasa de cirujano- barbero-embaucador a estudiar medicina en Persia. No es ninguna maravilla pero es entretenido. Libros de piscina.
Por cierto mi madre que ahora hubiera cumplido 94, de chiquita se clavó una aguja de hacer ganchillo en la barriga. Su madre la llevó al barbero para que se la sacara y ¡sobrevivió!.
Un abrazo

manuel-tuccitano dijo...

merche: seguro...con lo cobardica que yo soy...antes de ir al médico le hubiese encendido velas hasta a san nos se qué....

antonia p. tu madre sobrevivió porque tu abuela la encomendaria a cualquier santo...seguro...

Besos

BIPOLAR dijo...

Como Antonia me acordé de un libro que no sé ahora mismo si es el que ella apunta o "El último judío" (creo que es éste). Leí dos seguidos muy parecidos.

Me gustan tus aportaciones, son muy didácticas. Besitos al taller gráfico

Anónimo dijo...

http://fateful2.blogspot.com/

DianNa_ dijo...

Mis dientes de vampira se estremecen ainsss!!

Que buena entrada, niño.

Gracias por tu apoyo continuo y muchos besos :)

Malena dijo...

Pues yo te agradecería que no lo abreviaras porque cuando las cosas son interesantes no se haqcen largas de leer.

Gracias, Tucci.

manuel-tuccitano dijo...

bipolar: me alegro de que te pueda enseñar algo...

anónimo: porque será tan preciada mi sangre????

dianna o anónimo fateful: me alegra... aunque sea a costa de transfusiones...

malena: uff¡¡ me quitas un peso...y yo creí que era un poco cargante...y como estamos con el tiempo¡¡¡¡

saludos

Goathemala dijo...

Te contaré una detalle que nos dará una idea de los barberos de la época: acostumbraban a llenar en las estantes de sus establecimientos unas tremendas orzas de cristal con todos los dientes que habían extraido.

La mayor cantidad significa que ese barbero era un experto. Imagina si viéramos hoy eso...

Abrazos.

Alatriste dijo...

La existencia del "sacamuelas" en el medio rural era de vital importancia para sobrevivir a males menores como infecciones de encías caries, etc. Ahora bien, seguro que la alta nobleza y reyes acudían a los licenciados por muy en contra que la Inquisición se opusiera a las prácticas más avanzadas, el mismo Carlos I fue un erasmista.

Euphorbia dijo...

El miércoles fui al dentista, era sólo una limpieza pero lo pasé fatal. El día que me tengan que sacar una muela voy a montar un número.
Qué horror, sólo pensar en los barberos-dentistas de esa época me pongo mala.

Genial tu aportación al capítulo XXI, yo estaba leyéndomelo esta tarde.